La Muestra, una forma con la que Cuenca canta

Por Andrea Falconieri · Para QNK.ÓPERA

Hay ciudades que tienen música.

Y hay ciudades en las que la música forma parte de su manera de mirar el mundo.

Cuenca lleva tiempo intentando ser una de ellas.

Hubo un momento, allá por los años ochenta, en que comenzó a tomar forma una idea: hacer de Cuenca una ciudad para la música. Una aspiración que ha atravesado generaciones, proyectos y nombres diferentes y que todavía hoy continúa buscando nuevas maneras de hacerse realidad.

Quizá una de ellas sea esta.

La Muestra Internacional de Canto Lírico.

Porque una muestra no es exactamente un festival. Tampoco es simplemente una sucesión de conciertos. Una muestra tiene algo de escaparate, sí, pero también de laboratorio: muestra lo que existe, lo que está sucediendo y, sobre todo, lo que está por venir.

Y eso es lo que nos gustaría que fuera esta quinta edición.

Durante cinco días, del 18 al 22 de agosto, la Capilla de la Fundación Antonio Pérez será nuestro lugar de encuentro.

Un espacio singular para escuchar música de cerca.

Y escuchar de cerca cambia las cosas.

Una respiración antes de comenzar una frase. El sonido que nace de una cuerda. La tecla que cae sobre el mecanismo del piano. El aire que atraviesa una flauta. El silencio que se produce entre dos acordes.

En una sala de conciertos estamos acostumbrados a escuchar el resultado.

En un espacio como este podemos escuchar también el nacimiento del sonido.

Y quizá por eso el repertorio que hemos elegido tenga tanto sentido.

Cuatro conciertos, cuatro maneras de escuchar

La Muestra comenzará con Cecilia Lavilla y Miguel Ituarte.

Voz y piano.

Una combinación aparentemente sencilla y, sin embargo, uno de los diálogos más complejos de la música.

Porque acompañar a un cantante no significa simplemente sostener una melodía. Significa respirar con ella, anticiparla, esperar, escuchar sus palabras y, muchas veces, decir aquello que la voz no dice.

El programa de Amour divin, ardente flamme nos llevará desde Manuel de Falla y Ravel hasta Poulenc, Bridge, Quilter, Elgar, Parry o Vaughan Williams.

Francia, España, Inglaterra.

Distintas lenguas. Distintas tradiciones. Distintas maneras de entender la relación entre palabra y música.

Y en el centro de todo, una misma pregunta:

¿qué puede hacer la música con una palabra?

El concierto será también nuestra manera de celebrar el aniversario de Manuel de Falla y de rendir homenaje a una figura esencial de la lírica internacional como Felicity Lott.

Será el comienzo.

Y toda historia necesita un comienzo.


Al día siguiente aparecerá otra voz.

Alicia Sánchez.

Y con ella, Luis Fernando Pajín.

Su programa, De Cádiz a Gibraltar, propone un viaje por diferentes geografías musicales, desde la canción de cámara hasta ese territorio en el que lo popular y lo culto dejan de ser categorías tan fáciles de separar.

Pero este concierto tiene además otra historia.

Alicia fue la ganadora del Premio Carlos Alcocer 2025.

Un año después vuelve a la Muestra.

No vuelve para recibir un premio.

Vuelve para dar un concierto.

Y quizá esa diferencia sea una de las cosas más importantes que podemos contar.

Porque una oportunidad artística solo adquiere verdadero sentido cuando permite que alguien dé el siguiente paso.

El premio no termina cuando se entrega.

Continúa cuando el artista vuelve a subir al escenario.


Después llegará la flauta.

Tomás Alcocer y Alba Herráiz.

Bach, Mozart y Franck.

Tres épocas que, escuchadas desde nuestro presente, pueden parecer muy alejadas entre sí. Pero la música tiene la extraña capacidad de borrar las distancias.

En Bach encontramos la arquitectura.

En Mozart, esa naturalidad que parece esconder una enorme complejidad.

En Franck, el romanticismo llevado hacia una escritura casi narrativa.

Y en los tres casos, una misma necesidad:

conversar.

La Sonata de Franck, concebida originalmente para violín y piano y escuchada aquí en su versión para flauta y piano, nos recuerda además que una obra puede cambiar de color sin dejar de ser ella misma.

La música también es eso:

una misma historia contada con otra voz.

Pero este concierto tiene, además, una resonancia especialmente íntima para quienes formamos parte de QNK.ÓPERA.

Tomás Alcocer es hijo de Carlos Alcocer, el tenor, compañero y amigo cuyo nombre da título al premio que entregaremos dos días después.

No queremos que esa circunstancia eclipse al músico que estará sobre el escenario. Tomás viene a defender su propio discurso musical, su propia sensibilidad y su propia manera de interpretar.

Pero sería imposible para nosotros no sentir, durante unos instantes, que la música también guarda memoria.

Carlos y Tomás compartieron escenario en La flauta mágica en Cuenca y el Magnificat de Juan Sebastian Bach

Años después, será Tomás quien vuelva a estar en nuestra Muestra.

Y quizá haya algo hermoso en esa continuidad.

Una generación que escucha a la anterior. Otra que toma el relevo. Y la música, como siempre, haciendo de puente.


Y entonces llegará Bach.

Pero no cualquier Bach.

Las Variaciones Goldberg.

Treinta variaciones sobre un mismo bajo y una misma estructura. Treinta maneras de mirar una idea.

Treinta universos.

Hay algo casi imposible en las Goldberg: cuanto más se escucha la obra, más grande parece.

Uno puede entrar en ella desde la arquitectura, desde la matemática, desde el contrapunto, desde la danza, desde la intimidad o simplemente desde la emoción.

Y quizá esa sea una de las grandes lecciones de Bach:

que la profundidad no necesita explicarse.

Solo necesita ser escuchada.

Miguel Ituarte se enfrentará a ese universo el 21 de agosto.

Y nosotros tendremos la oportunidad de entrar en él durante ese instante.


La música también necesita futuro

Pero una Muestra de canto lírico no puede terminar mirando hacia atrás.

Tiene que mirar hacia delante.

Por eso el último día, como siempre desde el comienzo, estará reservado a los alumnos.

A quienes todavía están construyendo su voz.

A quienes están descubriendo qué repertorio les pertenece, cómo se sostiene una frase, cómo se respira una página de Schubert, cómo se dice una palabra en francés, en alemán, en italiano o en español.

El Concierto de Clausura del Curso de Lied y Canción, acompañado por Miguel Ituarte, será también una pequeña declaración de principios.

Porque formar cantantes no consiste solamente en enseñarles música.

Consiste en enseñarles a escucharla a sentirla y sobre todo a vivirla.

Y después, cuando llegue el silencio final, entregaremos el Premio Carlos Alcocer 2026.

Para quienes formamos parte de QNK.ÓPERA, Carlos no es solamente el nombre de un premio.

Carlos Alcocer fue un músico, un cantante, tenor, un compañero de muchas producciones y, sobre todo, un amigo.

Compartimos con él escenarios, ensayos, proyectos y conversaciones.

Su voz forma parte de algunos de nuestros recuerdos.

Por eso este premio nació desde un lugar muy personal.

No queríamos convertir su nombre en una placa.

Queríamos que siguiera siendo una voz que abre camino.

El ganador del Premio Carlos Alcocer 2026 será contratado para participar en la Muestra Internacional de Canto Lírico de 2027.

Y ahí está, quizá, la parte más hermosa del homenaje.

Que el recuerdo de alguien pueda convertirse en el futuro de otro.

El año pasado fue Alicia Sánchez.

Este año será otra voz.

Y quizá dentro de unos años volvamos a encontrarnos con ella en un escenario y podamos decir:

todo comenzó aquí.


Una Muestra para Cuenca

Mientras tanto, la Capilla seguirá esperando.

El piano estará en su sitio.

Las partituras abiertas.

Las sillas preparadas.

Y durante unos días volverá a ocurrir algo que parece sencillo y que, sin embargo, tiene algo de extraordinario:

un grupo de personas se sentará en silencio para escuchar a otras personas hacer música.

Eso también es construir una ciudad.

Porque una ciudad musical no se construye únicamente con grandes festivales ni con grandes nombres.

Se construye cuando un niño escucha por primera vez una voz.

Cuando un estudiante descubre una obra.

Cuando un músico encuentra una oportunidad.

Cuando un espectador sale de un concierto con una melodía todavía resonando dentro.

Se construye cuando la música deja de ser algo que sucede en la ciudad y empieza a ser algo que sucede con la ciudad.

Por eso me gusta pensar que esta Muestra no viene simplemente a ocupar cinco días del calendario de Cuenca.

Viene a continuar una conversación que comenzó hace décadas.

Una conversación sobre lo que queremos que sea esta ciudad.

Una ciudad que escucha.

Una ciudad que acoge.

Una ciudad que crea.

Una ciudad que ofrece oportunidades.

Una ciudad que, de vez en cuando, se detiene y guarda silencio para poder escuchar una voz.

Y después, cuando termina el concierto, vuelve a respirar.

Quizá por eso este título tenga sentido:

La Muestra, una forma con la que Cuenca canta

No porque Cuenca tenga que cantar más alto.

Sino porque la música ya forma parte de su voz.

Del 18 al 22 de agosto, volveremos a escucharla.

Andrea Falconieri
Para QNK.ÓPERA


V Muestra Internacional de Canto Lírico

📅 18–22 de agosto de 2026
📍 Capilla de la Fundación Antonio Pérez · Cuenca

🎟️ Entradas: 8 €
🎫 Abono de los cuatro conciertos: 25 €
❤️ Concierto de clausura: 2 € · entrada solidaria

Organiza QNK.ÓPERA, dentro del proyecto Cuenca Ciudad de Música, con la colaboración de la Diputación Provincial de Cuenca y la Fundación Antonio Pérez.